Mi padre practicó todas las formas en que puede definirse la palabra devoción y nos hizo los más valiosos regalos con ellas.
Mi padre amó, luchó, trabajó, rió, vivió y todo lo hizo con dedicación y constancia.
Este es su legado, los que practicamos su ejemplo ciertamente somos mejores personas, damos valor a la familia, a los hijos y damos gracias por las bendiciones recibidas.
Se agota el cuerpo, se desgasta la carne pero nunca, nunca, nunca se borrará su recuerdo.
Mi padre me enseñó a aceptar la voluntad de Dios con entereza y dignidad, al morir mi madre él fue mi apoyo, a pesar de su propio dolor.
Se busca a Orión
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Este perrito de mirada tierna y dulce se llama Orión, se perdió hace dos
meses en la comuna de Ñuñoa, duele pensar haya pasado todas las lluvias
tirado e...
Hace 1 mes
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